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Aplicaciones del ozono en el sector de lavanderías
Las especiales características del ozono y fundamentalmente su alto poder de oxidación lo hacen excepcionalmente apropiado para el lavado de prendas textiles.
El ozono debe disolverse en el agua durante todo el proceso de lavado; al principio, la aportación inicial de agua al proceso debe estar convenientemente ozonizada para recibir las prendas que deben lavarse y esta ozonización debe mantenerse a lo largo de todo el proceso de lavado. Esto se hace realizando una toma de agua de la balsa de la máquina de lavado y, tras ozonizarla, devolviéndola otra vez al interior de la misma.
De este modo la aportación del ozono se mantiene constante durante toda la operación. Las ventajas fundamentales son:
Es mucho más fácil la utilización del ozono para la biodegradación del agua de lavado y de este modo se abre la puerta a los tratamientos de reaprovechamiento de la misma con una simple operación de filtrado.
También es excelente en su uso en fase gas para las operaciones de desodorización de tejidos de todo tipo. Se pueden habilitar cabinas o armarios de tratamiento para introducir las prendas, incluso pieles, en su interior colgadas y aplicar el ozono en fase gas para una total desodorización hasta en el caso de prendas procedentes de incendios o de limpiezas traumáticas.
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El ozono debe disolverse en el agua durante todo el proceso de lavado; al principio, la aportación inicial de agua al proceso debe estar convenientemente ozonizada para recibir las prendas que deben lavarse y esta ozonización debe mantenerse a lo largo de todo el proceso de lavado. Esto se hace realizando una toma de agua de la balsa de la máquina de lavado y, tras ozonizarla, devolviéndola otra vez al interior de la misma.
De este modo la aportación del ozono se mantiene constante durante toda la operación. Las ventajas fundamentales son:
- Un considerable ahorro tras la instalación pues ya no es necesaria la adición de otros oxidantes como la lejía.
- Un menor deterioro de las piezas de ropa introducidas.
- Un menor consumo de detergente, la reducción es del orden del 70% del inicial, con mejores resultados.
- Eliminar las alergias que muchas personas sufren por la aplicación de agentes blanqueantes. El ozono siempre se descompone en oxígeno y desaparece.
- Es posible lavar en “frío”, por debajo de los 40 °C con excelentes resultados, con el consiguiente gran ahorro energético.
- La ropa queda desinfectada a temperatura ambiente, pues el ozono elimina bacterias, mohos, virus, etc.
- La ropa queda totalmente desodorizada, no sólo elimina el olor a lejía, sino que olores que son capaces de resistir un lavado con lejía y permanecer, no lo hacen en el caso del ozono por su especial actividad.
- Permite por medio de un simple enjuague con agua ozonizada y sin detergente, eliminar los olores de humedad, almacenamiento cerrado, humos e incluso en el caso de ropa procedente de incendios, eliminar totalmente el olor correspondiente.
- Las aguas residuales son más limpias, pues llevan una menor carga de tensoactivos, y además muchos de los residuos se han degradado.
- Un acabado más “blanco”, sin el punto amarillo de la lejía.
Es mucho más fácil la utilización del ozono para la biodegradación del agua de lavado y de este modo se abre la puerta a los tratamientos de reaprovechamiento de la misma con una simple operación de filtrado.
También es excelente en su uso en fase gas para las operaciones de desodorización de tejidos de todo tipo. Se pueden habilitar cabinas o armarios de tratamiento para introducir las prendas, incluso pieles, en su interior colgadas y aplicar el ozono en fase gas para una total desodorización hasta en el caso de prendas procedentes de incendios o de limpiezas traumáticas.






